¿ES EL DEBUT MÁS TRANSGRESOR DE LA HISTORIA DEL ROCK NACIONAL?
“¿Qué clase de pregunta es esa? Eso es indiscutible tío, sin lugar a dudas. ¿Quién en aquellos años se atrevía a grabar un tema sobre la menstruación? Y además, nos empeñamos en que esa canción en particular saliera como single. En una escena que en Catalunya estaba dominada por el jazz laietano y el canto autor coñazo, salimos nosotros hablando sobre la regla de la Manuela o sobre cagarnos en la sociedad. Nos la pelaba todo, no nos importaba una mierda si ofendíamos a alguien. Decíamos lo que pensábamos sin cortapisas, de la manera más clara posible y utilizando nuestro lenguaje de barrio marginal”.
Esas palabras son de Miguel Ángel Sanchez, más conocido como Morfi Grey, cantante de los punk rockers de Cornellá. Espera ¿He dicho punk? Morfi le pega otro sorbo a su combinado y me aclara: “Nuestra actitud era claramente punk, sobretodo la mía, que vociferaba las letras como un poseso sin siquiera entonar. En aquella época los Sex Pistols acababan de lanzar Never Mind The Bollocks y a todos nos flipó aquel sonido, pero antes ya estábamos muy influenciados por gente como Deep Purple, Led Zeppelin o Lou Reed, por lo que sería correcto decir que éramos una banda de concepto punk con un sonido muy hard rock. La guitarra de Tío Modes (Modesto Agriarte, guitarra solista) era el elemento que nos diferenciaba. Cuando se ponía a puntear no había quien lo parara y su estilo era el que marcaba un poco la línea a seguir. Modes y Juan, el batería, se pasaban horas y horas en el local tocando juntos, componiendo sin descanso y definiendo el sonido que queríamos que iba muy encaminado al rock duro. Yo tenía esa actitud desafiante y tanto en escena como en mi estilo de cantar, estaba más emparentado con el concepto más punk. Fuimos pioneros a la hora de fusionar ambos mundos”.
Morfi Grey y este humilde redactor compartieron muchas tardes y noches al coincidir por pura casualidad, en su lugar de residencia. La vida de casado llevó al cantante a retirarse al pueblo de Granollers, en el Valles Oriental, donde regentaba un lucrativo negocio de hostelería donde se le podía pillar con relativa facilidad. Cuando Jaime Gonzalo lanzó su excelente libro Escupidos De La Boca De Dios donde contaba las peripecias de La Trapera, acudí a su local a entrevistarlo y de ahí nació una bonita amistad. Residíamos en el mismo pueblo y eso facilitó que nuestra relación fuese consolidándose de una manera natural. Si disponía de algo de tiempo libre, lo llamaba y quedábamos para tomar unas cervezas y hablar mucho de música. Logré ponerlo de nuevo en un escenario, cuando lo convencí de que saliera al escenario con los madrileños Motociclón para rescatar un par de clásicos de La Trapera. A partir de ahí, el caos del rock & roll volvió a instalarse en su vida cuando reunió de nuevo a la banda para realizar unos pocos shows que resultaron históricos. Todo lo que vais a leer aquí, procede de aquellos años donde Juan “Raf” Pulido (batería seminal) y el mismo Morfi, todavía vivían y pudimos compartir horas de conversación. La grabación de aquel mítico debut la recordaba así:
“Si crees que en aquella época éramos unos locos medio salvajes estás en lo cierto, pero no éramos nada al lado de los tipos del flamenco y la rumba. Fichamos por Belter que era una discográfica mayormente dedicada al folclore y al flamenco y como acabamos allí es un poco raro. Ellos querían abrirse a otras opciones más modernas y nosotros queríamos grabar un disco lo antes posible y de ahí surgió esa unión tan extraña. El caso es que nos enviaron a los estudios que el sello tenía por el barrio de Horta y aquello era como llegar a los restos de una bacanal de drogas y alcohol. Si cualquier figura flamenca había estado grabando allí la noche anterior, podías ver los restos de farlopa por toda la mesa de mezclas y botellas de whisky y ginebra vacías por todo el estudio. Nos encontramos incluso algún músico durmiendo en el baño con su guitarra española tirada al lado, y a nosotros, todo aquel caos nos encantaba. Lo malo es que el técnico no tenía ni idea de como grabar una banda de rock y al final lo hicimos prácticamente solos ¿Te imaginas? Estar acostumbrado a trabajar con los músicos de Peret o Lola Flores y llegar nosotros con nuestro punk y nuestro rock potente. El tipo alucinaba, las broncas que le metía al Modes (guitarra solista, N.D.R. por el volumen al que tocaba su Gibson”.
Los textos eran sumamente explícitos, hirientes, obscenos y escupidos con una rabia violenta y casi homicida. «Nos Gusta Cagarnos En La Sociedad» atacaba la hipocresía imperante, «Eunucos Mentales» iba contra la estrechez de miras de los que marcaban lo que era de buen o mal gusto, «Curriqui De Barrio» era todo un homenaje a todos los chavales que poblaban en aquel final de la década de los setenta, los barrios más humildes de las grandes urbes, «La Regla» hablaba de la menstruación y de la perdida de la virginidad de una manera muy barriobajera y luego estaba «Nacido Del Polvo De Un Borracho Y Del Coño De Una Puta». El tiempo ha puesto esta monumental pieza de blues punk como lo que es, una pequeña sinfonía de poesía urbana ultra explicita. Morfi lo recuerda así: “Zafiro estuvieron interesados en nosotros pero cuando vieron nuestras letras alucinaron. Comenzaron a hacernos sugerencias en plan de cambiar unas palabras por otras y nosotros les mandamos a la mierda y acabaron fichando a Tequila. Estaba cantado, ¿Dónde íbamos con la regla de Manuela o el coño que de una puta? Estaba claro que nadie iba a apostar por nosotros y cuando Belter nos quiso firmar no dábamos crédito. La verdad es que tuvieron muchos huevos al ficharnos pero había que ser sinceros, con aquellos textos no íbamos a llegar muy lejos. Nadie iba a poner en la radio una canción que habla un perdedor hijo de un borracho y una prostituta. Yo escuchaba canciones como «Venid A Las Cloacas» y pensaba que eran cojonudas, la misma «Nacido Del Polvo De Un Borracho Y Del Coño De Una Puta» era bestial pero tío ¿Te imaginas salir en la televisión cantando eso? Era imposible”.
«Ciutat Podrida» es seguramente el gran clásico del disco, una bomba de relojería de punk de extrarradio cantada en catalán gracias al excelente texto de Esther Valles: “Al principio muchos de nuestros textos eran en catalán. Temas como “La Regla” fueron compuestos originalmente en ese idioma, algo curioso cuando todos nosotros éramos hijos de inmigrantes andaluces, pero fue algo que salió de manera natural. «Ciutat Podrida» se convirtió en nuestra canción más reconocible y eso a pesar de su velocidad, de su texto y de estar en un idioma minoritario por aquel entonces. Pocos hablaban en catalán en aquellos años y menos en los barrios con más inmigración. Mucha gente me ha comentado que tiene cierto poso comercial pero yo no estoy nada de acuerdo. No sé porqué llego a ser más “popular” que otras composiciones, pero seguro que no fue por ser un tema accesible. Me muero de la risa cuando lo pienso ¿Tú has visto como vocifero el estribillo? ¿Es eso ser comercial? ¿Vamos anda!”. Lo cierto es que el debut de La Trapera ha quedado como uno ícono intocable de nuestro rock, un álbum nacido entre convulsiones sociales y políticas en una época de cambios drásticos. La juventud estaba cabreada después de muchos años de oscurantismo cultural, los cambios prometidos tras la dictadura no acababan de llegar y las clases sociales más humildes seguían siendo las víctimas propiciatorias de un sistema democrático que todavía andaba en pañales.
¿Era la banda consciente de lo que estaban grabando?, esa es una pregunta que Morfi me confesaba había contestado muchas veces: “No teníamos ni idea tío. Vivíamos en condiciones infra humanas, en unas calles embarradas, oscuras e incomunicadas de la gran ciudad. En el barrio se hacinaban un montón de familias que trabajaban como animales solo para poder sobrevivir de mala manera. Esa era la vida de nuestros padres y por extensión la nuestra también, pero nosotros éramos jóvenes y comenzamos a sacar la rabia a través de nuestra música. No sabíamos que estábamos componiendo como tú dices, futuros clásicos; solo estábamos desfogándonos a la vez que lo pasábamos de puta madre tocando rock & roll, fumando canutos y bebiendo nuestras birras y cubatas. Hacer historia no estaba dentro de nuestros planes, solo éramos unos curriquis de barrio que queríamos pasarlo bien a la vez que insultábamos a todos aquellos susceptibles de ser los culpables de todas nuestras miserias”.
En aquellos años pocos pudieron hacerse con un vinilo del estreno de La Banda Trapera Del Rio, la tirada fue corta y la distribución nula. Era casi imposible poder adquirir una copia porque el disco no llegó a las tiendas, pero desde Cornellá, ese debut que contenía títulos tan explícitos como «Nos Gusta Cagarnos En La Sociedad» o «Nacido Del Polvo De Un Borracho Y Del Coño De Una Puta» llegó a todos los barrios del extrarradio barcelonés. Esa grabación se convirtió en una leyenda a través de cintas grabadas y el boca a boca; también en Euskadi llegó a tener ese estatus legendario y muchas de las bandas de las nuevas hornadas del punk radical vasco tuvieron aquellas canciones como referente. La explosiva guitarra del Tío Modes y el brutal ataque dialectico de Morfi Grey, unido a la empastada base rítmica formada por el bajo de Rayban, la batería de Juan Raf Pulido y la rítmica de Emilio Rockhita, dieron como resultado, el debut más devastador y suicida de la historia del rock nacional. Y si no estás de acuerdo con tal afirmación, citad tan solo algún título más dañino que esta bomba cargada de bilis, actitud suicida y puro rock & roll. La reedición puesta en circulación por Munster Records (que además incluía singles y lujosas presentaciones tanto en cd como en vinilo), puso de nuevo en órbita un álbum absolutamente imprescindible para entender la evolución del hard rock nacional desde su más primitiva concepción.
Autor: Andrés Martínez








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