[BIOGRAFÍA] / [DISCOGRAFÍA]
Fernando del Buey había comenzado su trayectoria en los años sesenta, cuando formó parte de Los Cazos, una banda dedicada a interpretar versiones de grupos como Los Brincos, Los Bravos y The Beatles. Posteriormente pasó por la formación catalana M.º Gema y Los Blackman, que más adelante adoptaría el nombre de Los Esclavos, además de participar en otros proyectos como Los Sonor, Angela y Los Krym, Los Jaguars (posteriormente Revolución 70 y Estructura) y ejercer como músico de acompañamiento de Ana y Johnny y Miguel Ríos.
Por su parte, Ángel Ramos «Lupo» había militado en Scorpions (sin relación con la conocida banda alemana), Claxon e Impacto. Santiago «Taito» trabajó como músico junto a Lina, vocalista de Simetría, y adquirió experiencia en Naturaleza antes de coincidir con Lupo en Impacto. José María «May», tras pasar por Los Grecos, volvió a encontrarse con su hermano Fernando en Angela y Los Krym y, posteriormente, en Revolución 70.
May desarrolló su carrera en plena eclosión de lo que se conoció como rock urbano. Su propuesta tenía un marcado sabor clásico y se alejaba de las tendencias más modernas que comenzaban a imponerse. Era rock sin etiquetas, construido sobre las raíces del sonido de los años setenta, especialmente el estadounidense y el británico, y sobre la adaptación que aquellos estilos habían experimentado en España a finales de esa década y comienzos de la siguiente. Aunque nunca llegaron a alcanzar las cotas de popularidad de las grandes formaciones del momento, compartieron escenario con nombres ya consagrados o que estaban a punto de convertirse en referentes, como Asfalto, Bloque, Leño, Barón Rojo y Miguel Ríos.
Entre sus principales influencias destacaban Jimi Hendrix y Cream. Aquellos sonidos marcaron especialmente a Fernando, que tenía muy claro el camino musical que quería seguir con May: un rock basado en melodías y en los característicos desarrollos de guitarra de aquella época.
Su debut en directo tuvo lugar ese mismo 1978, durante las matinales de Cabañas de la Sagra, donde compartieron cartel con Asfalto, una de las bandas más destacadas del panorama nacional. Antes de terminar el año, Lupo se trasladó a Alicante y su puesto fue ocupado por el chileno Emilio Sumar, procedente de Lizard. También se produjo un cambio en las voces: Fernando y May decidieron centrarse en el trabajo instrumental y dejaron el micrófono a Carlos Fernández, antiguo vocalista de Niebla. Sin embargo, a comienzos de 1979, Sumar regresó a su país después de permanecer apenas dos meses en el grupo. Su sustituto fue Emilio Blanco, que anteriormente había pasado por Jericó y Kaputt.
Con esta formación, el cuarteto comenzó a recorrer las fiestas populares de Toledo y sus alrededores, presentando un repertorio propio con canciones como «Palabras», «El tren», «Kamikaze» y «El vuelo del águila». A pesar de contar con composiciones propias, acostumbraban a cerrar sus actuaciones con «I'm Going Home», de Ten Years After, prolongando el solo final de guitarra hasta alcanzar los diez minutos.
Después de enviar numerosas maquetas a productores y compañías discográficas de diferentes puntos del país, en 1980 llegó la oportunidad de darse a conocer a través de Vicente Romero. El conocido Mariscal se fijó en ellos y decidió incluirlos en Viva el rollo Vol. 4 - Rock Mesetario, publicado por Chapa Discos, sello perteneciente a Zafiro. En aquel recopilatorio compartieron espacio con el propio Mariscal Romero, Los Elegantes, Trilogía, Paracelso con El Gran Wyoming y Trafalgar. May aportó dos canciones: «El trasvase» y «Apocalipsis», que posteriormente fueron extraídas del álbum para editarse en un sencillo de siete pulgadas.
«El trasvase» tuvo una repercusión especialmente importante en Toledo, coincidiendo con el movimiento ciudadano que se había organizado contra el proyecto del Trasvase Tajo-Segura. La canción conectó rápidamente con aquella reivindicación y llegó a superar las 10.000 copias vendidas únicamente en la capital castellano-manchega, además de sonar de manera habitual en Radio Tajo. Poco antes de entrar a grabar, Carlos había abandonado la formación, por lo que Fernando y May tuvieron que volver a encargarse de las voces.
La mayor parte del trabajo compositivo continuaba recayendo sobre José María «May», que por entonces ya había acumulado material suficiente para completar dos álbumes, aunque ninguno de ellos llegaría a publicarse. El éxito del sencillo permitió al grupo actuar por distintos puntos de España, donde fueron presentando un repertorio cada vez más amplio. Canciones como «El parque», «Ciudadano Sánchez», «El tren» y «Toledo» dan buena muestra de aquella etapa.
En 1984, May decidió interrumpir temporalmente la actividad rockera para poner en marcha un proyecto dedicado al jazz y a la interpretación de clásicos del género. La iniciativa recibió el nombre de Tajo Jazz Trío y estaba integrada por el propio May, Fernando al bajo y Lupo a la batería. No era la primera experiencia de May en este terreno, ya que en 1981 había formado parte del quinteto Imperial Tajo Jazz.
En 1985 apareció un nuevo sencillo de May, publicado por Record 83 bajo el título El monstruo de Tacanana / El vuelo del águila. Incluía una composición de carácter revival y tono humorístico, junto a otra pieza instrumental. Para esta grabación contaron con las colaboraciones de Miguel Bermejo, a los teclados y coros, y Mario del Castillo, en los coros. La producción corrió a cargo de este último junto a May.
Al año siguiente llegó su tercer y último sencillo, La basca es «gilipollas» / Héroe soñador, editado nuevamente por Record 83 en 1986. En esta ocasión presentaban un sonido más contundente y actualizado, manteniendo la producción del trabajo anterior y contando con la participación de Ángel René a los teclados.
Durante 1986, los músicos compaginaron las actuaciones de May con las de Tajo Jazz Trío, además de participar en otros compromisos profesionales. Entre ellos destacó su trabajo como acompañantes de Vicky Larraz, actuando como teloneros durante la gira electoral del Partido Popular. Finalmente, decidieron dejar May aparcado para concentrarse exclusivamente en el proyecto jazzístico.
A finales de los años ochenta, coincidiendo con la oleada de reuniones de algunas de las grandes formaciones de la década anterior, surgió la posibilidad de recuperar May. La nueva etapa se planteó con la misma formación que integraba el trío de jazz. Dos circunstancias marcaron este regreso: por un lado, el fallecimiento de Santiago Aramendi «Taito» en 1989 y, por otro, la pérdida de contacto con el batería Emilio. La vuelta oficial del grupo se produjo en septiembre de 1996, con una actuación en el Parque Escolar y el apoyo de su amigo Miguel Ángel Bermejo, que se encargó de los teclados.
Tras varios años centrados en el jazz, y por iniciativa de Ángel Ramos «Lupo», los músicos decidieron retomar definitivamente el camino del rock. El resultado llegó en 1999 con la publicación de Los tres temores, un CD autoeditado a través del sello independiente toledano Jenny Records. El disco había sido registrado durante 1998 y contenía una pieza especialmente significativa: «Toledo», en la que Ángel se estrenaba como vocalista. La presentación oficial tuvo lugar en marzo de 1999 en el bar Pícaro.
En esta nueva etapa, May recuperó una de sus viejas costumbres y volvió a cerrar sus conciertos con «I'm Going Home», aunque en ocasiones alternaba el tema de Ten Years After con «Europa», de Carlos Santana, otro de los músicos admirados por la banda.
Con la llegada del nuevo milenio, sus apariciones públicas fueron haciéndose cada vez más espaciadas, aunque siguieron dejando actuaciones destacadas. Una de ellas tuvo lugar en septiembre de 2002 en el Castillo de San Servando, donde estrenaron un medley que reunía influencias tan dispares como AC/DC, Henry Mancini, Emerson, Lake & Palmer y Them. Paralelamente, fueron apareciendo nuevas composiciones que también incorporaron a sus conciertos, entre ellas «Año 2001», «La canción del verano» y «En el vuelo de la paloma».
En 2007 publicaron Contubernio Judeo-Masónico, un nuevo trabajo realizado íntegramente de manera independiente. Para su elaboración contaron con la colaboración del teclista Diego Rubio, reconocido músico de estudio que también acompañó a la banda en el concierto celebrado el 16 de junio de aquel año en el Círculo. Musicalmente, el álbum mostraba una mayor variedad de registros, incorporando elementos funk, referencias al pop de los años sesenta e incluso algunos pasajes de inspiración flamenca. En el apartado lírico seguía presente la personalidad característica de May, con su habitual espíritu crítico y combativo, heredero del mensaje de «El trasvase», sin renunciar al humor y la sátira que habían acompañado sus composiciones más recientes.
El propio batería de la formación llegó a definir el álbum como «nuestro penúltimo disco», una afirmación que dejaba abierta la posibilidad de nuevos trabajos, aunque, hasta el momento, la trayectoria discográfica del grupo quedó detenida en aquella publicación.
En el terreno bibliográfico, May también ha tenido su espacio en las obras dedicadas a la historia del rock nacional. La banda aparece recogida en los dos libros publicados por Rafael Escobar: Toledo, cinco décadas de música rock (Ediciones Covarrubias, 2010) y Rock Urbano. El antes y el después (Lulú, 2015).
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MAY (Single 1980)
MAY (Single 1985)
MAY (Single 1986)







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